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CATTOLICA ERACLEA

  • Foto del escritor: info@gbgeditora.com
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  • 2 may 2020
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 2 oct 2020

Entre las sorprendentes vistas de pájaro incluidas en patentes de sanidad de los puertos del litoral siciliano, resulta de interés una emitida por Cattolica Eraclea, pequeña población próxima a Agrigento, que apenas superó los 11.000 habitantes a mediados del siglo XX y durante el siglo XXI no alcanza los 5.000.


Su nombre deriva del apelativo Católico/a/s aplicado a los reyes de España, que durante siglos administraron dicha isla; dicho atributo fue promovido por el papa Inocencio VIII (1484-1492), siendo publicado por su sucesor, Alejandro VI (1492-1503) que hace referencia al mismo en la bula Inter caetera (1493) y acaba aprobándolo definitivamente en la bula Si covenit (1496). Dicho título fue establecido a favor del matrimonio formado por Isabel de Castilla y Fernando de Aragón.

La conocida denominación fue confirmada por el papa León X (1513-1521) para el rey Carlos I, futuro emperador, en la bula Pacificus et aeternum (1517). Desde entonces el uso diplomático lo considera como un título de los monarcas que han sucedido en la corona de España hasta el presente, aunque el actual nunca ha hecho uso del mismo.


Cattolica fue fundada con autorización del rey Felipe III de España el año 1612 por Blasco Isfar et Corillas que impuso a la población de nueva planta el nombre de Cattolica, en homenaje al monarca reinante. La denominación Eraclea le fue añadida el año 1874, en recuerdo de la población Eraclea Minoa que, dejando de lado relatos míticos, fue una colonia fundada en la inmediación del Capo Bianco a finales del siglo VI antes de Cristo por Dorieo Lacedemone, de la familia Heráclida, presuntamente descendiente de Heracles/Hércules, al frente de una colonia de espartanos; prosperó hasta su abandono en el siglo I antes de Cristo.


Cattolica emitió el año 1794 una patente de sanidad encabezada por un grabado enmarcado por una cenefa ovalada decorada con golpes de talla rococó, guirnaldas vegetales, aves, los escudos del reino y de la poblacón, con las columnas de Hércules, sobre las que descansa un águila coronada, y ángeles con fanfarrias, destacando sobre el marco una filacteria con la siguiente leyenda: “HERACLEA CIVITAS ANTIQVISSIMA FIDELISSIMA AC DILECTISIMA”. En memoria de la ciudad existente en dicho solar en la antigüedad.


El grabado presenta una vista de pájaro de la población desde el mar, con barcos varados en la playa; del caserío sobresalen cúpulas, torres y otras edificaciones sobre la muralla que defendía dicha plaza.

El conjunto se completa con la protección de una corte celestial, flotando sobre nubes, presidia por Cristo crucificado radiante, cuyas manos clavadas figuran sangrantes; le rinde culto la Inmaculada Concepción. La escena pía se completa con una representación de san Sebastián, ya desatado del árbol, su torso desnudo con dos flechas clavadas, genuflexo ante Cristo crucificado; asimismo aparece San Roque con su perro y varios angelotes llorosos. Al pie de dicha representación figura la leyenda: “Salvator Bongiovanni scupl.”.


Probablemente se trate de una obra juvenil de un artista que años más tarde, en 1830, trabajaba como escultor en la Toscana. Un texto latino en letras capitales completa la parte inferior del grabado, exponiendo el objeto del documento.

Antonio Gil Albarracín

Doctor en Historia

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